El autismo en mujeres se diagnostica tarde por sesgos, enmascaramiento y criterios basados en estudios masculinos.
El autismo no cambia según el géneroLo que cambia es cómo se manifiesta, por la socialización, las expectativas de género y el sesgo de la evaluación.
El camuflaje social tiene un costo altoCompensar, enmascarar y asimilar normas neurotípicas durante años deriva en ansiedad, depresión, burnout y pérdida de identidad.
Evaluar exige ir más allá del manualPreguntas abiertas, historia de vida, enmascaramiento y perfil sensorial, además de los criterios clásicos pensados en varones.
Executive SummaryAI
Catalina Pinceira, terapeuta ocupacional de la Universidad de Chile y creadora de Terapia Divergente, abre un seminario sobre el diagnóstico tardío del autismo en mujeres, adolescentes y adultas.
Explica que por décadas la imagen del autismo fue estereotipada —niños, varones, blancos, con dificultades comunicativas marcadas—, lo que dejó a muchas personas sin identificar y con diagnósticos erróneos de ansiedad, depresión o trastornos de personalidad.
Señala que durante décadas se creyó en una proporción de cuatro niños autistas por cada niña, y que investigaciones recientes la sitúan más cerca de 2 a 1 porque los criterios y herramientas se construyeron con estudios en varones.
Desarrolla el camuflaje social —compensación, enmascaramiento y asimilación— y advierte que su costo emocional lleva a ansiedad, depresión, burnout autista y crisis de identidad tras el diagnóstico.
Cierra con recomendaciones para evaluar mejor: mirar más allá del DSM-5, usar preguntas abiertas, revisar historia de vida y diagnósticos erróneos previos, y en el espacio de preguntas aclara que el proceso ronda las ocho horas y que en Chile confirma el diagnóstico un médico especialista.
Key Quote
“No es algo que tiene al lado, sino una forma de ser.”